Posiblemente en alguna ocasión hayas escuchado aquello de que la autofagia es comerse a sí mismo. Lo cierto es que guarda relación, pero más bien habría que especificar que se trata de un proceso que ocurre a nivel celular y que esta da lugar a una regeneración de las diferentes células del cuerpo de manera natural. Pero, como imaginamos que todavía tendrás dudas, en este artículo queremos ofrecerte una respuesta más detallada sobre qué es autofagia, cómo practicar autofagia y sus beneficios y, por supuesto, cuál es la relación que guarda la autofagia con el ejercicio. ¡Sigue leyendo para más información!

Autofagia: ¿qué es?

La autofagia es un proceso natural que tiene como fin regenerar el cuerpo desde el interior —como un proceso de reciclaje—. Exactamente lo que ocurre es que se limpia el organismo de todo lo que ya no es necesario e, incluso, lo podría resultar dañino. De esta forma, se permite al organismo utilizar aquello que todavía es válido y generar nuevos componentes celulares —mejorando, de esta forma, nuestra salud—.

La definición de autofagia, traducido del griego al español, significa “comerse a uno mismo”. Cuando hablamos de autofagia, qué es y por qué se produce debemos tener presente esta definición. Lo que ocurre exactamente es que en las células aparecen unas pequeñas vesículas —o burbujas en el citoplasma— que se encargan de triturar los residuos celulares. El proceso se desarrolla con la creación de una membrana alrededor del material que se va a digerir quedando aislado en un compartimento —el cual recibe el nombre de fagosoma—. A continuación, interviene el lisosoma que es el principal responsable de esta digestión celular —tal como descubrió el científico belga y premio Nobel Christian De Duve—. El lisosoma se acerca a la membrana del fagosoma y se funden las membranas de ambos. Después el lisosoma vierte sus encimas y se degradan los residuos celulares.