La variabilidad de la frecuencia cardíaca, HRV, consiste en la variación del tiempo que pasa entre cada latido del corazón en un lapsus de tiempo. La explicación más técnica la define como una variación en el tiempo que transcurre entre los intervalos R-R del electrocardiograma, reflejando la actividad del sistema nervioso sobre la función del corazón. Se trata, pues, de una medida que indica si el corazón está acelerado o se encuentra en reposo, siendo muy útil para prevenir enfermedades.

En este artículo vamos a analizar cuál es la importancia de conocer la variabilidad de la frecuencia cardíaca en el deporte y cómo esta medida puede ayudarnos tanto si eres atleta profesional como si estás iniciándote en cualquier actividad deportiva. Asimismo, te explicamos cómo medir la frecuencia cardíaca y cuáles son las medidas ideales dependiendo de cada situación.

¿Para qué sirve medir la variabilidad de la frecuencia cardíaca?

Medir la variabilidad de la frecuencia cardíaca —o medir el pulso cardíaco— de manera regular es una práctica esencial para cualquier deportista. El hecho de conocer la frecuencia cardíaca en el deporte nos permite, entre otras, prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares de manera temprana. Según un estudio realizado por el departamento de Fisiología Cardiovascular y el de Ciencias Fisiológicas de la Fundación Universitaria Navarra – Uninavarra en Neiva (Colombia) la variabilidad de la frecuencia cardíaca puede ser utilizada como factor predictor de la aparición de eventos coronarios, accidentes cerebrovasculares e, incluso, la muerte súbita. El estudio titulado como Variabilidad de la frecuencia cardíaca como factor predictor de las enfermedades cardiovasculares fue publicado en el año 2019.