Son conocidos por todos los fundamentos de la activación muscular, con dos movimientos básicos que permiten no solo la realización de actividad física, sino también el movimiento de las extremidades y del resto del cuerpo. Los movimientos de contracción y relajación son elementales hasta para el más leve movimiento, y ambos se producen dentro de lo que se denomina “inhibición recíproca”, un fenómeno que se produce cuando un músculo recibe la acción de contraerse y sus antagonistas reciben la orden de relajación para facilitar el movimiento.

La Paradoja de Lombard: ¿cómo se produce exactamente?

La Paradoja de Lombard es un fenómeno extraño que se produce cuando se activan de forma simultánea dos músculos antagónicos. Fue acuñado en 1907 por Warren Plimpton Lombard tras analizar el papel que jugaban los músculos biarticulares durante un movimiento SQUAT (las tradicionales sentadillas) de manera repetida.

Al estar sentados y levantarnos se produce un movimiento de extensión de la cadera, la rodilla y del tobillo, aunque para estudiar la paradoja de Lombard podemos prescindir de este último. Si nos paramos a analizar el papel de los músculos durante ese simple movimiento, podremos percatarnos de que en la parte anterior del cuerpo participan los cuádriceps, formados por tres vientres monoarticulares que actúan sobre la rodilla, así como por un vientre biarticular que salta a la cadera.

Son estos músculos biarticulares los que juegan un papel fundamental a la hora de estudiar la paradoja de Lombard. Un músculo biarticular es aquel que cruza dos articulaciones y que actúan tanto como flexores de rodilla como extensores de cadera. En una sentadilla se produce tanto una extensión tanto de cadera como de rodilla, produciéndose una doble contracción: ambas musculaturas se contraen al mismo tiempo para controlar el movimiento.

Pero, si tienen funciones contrarias y están actuando al mismo tiempo, ¿cómo es posible que permitan el movimiento? Si el recto anterior extiende la rodilla durante una sentadilla, ¿por qué no flexiona la cadera a la vez? ¿Por qué no se flexiona la rodilla al mismo tiempo si la musculatura posterior está extendiendo la cadera? De estas preguntas nace la paradoja de Lombard, un singular fenómeno que se utiliza para explicar la activación simultánea de dos músculos antagónicos para ejecutar un movimiento multiarticular.

El papel de la lucha de musculaturas en la paradoja de Lombard

Lombard estableció tres condicionantes para que su paradoja se pudiera llevar a cabo:

  • El brazo del músculo debe ser mayor en el lado extensor del mismo.
  • Debe existir otro músculo biarticular con función opuesta.
  • El músculo debe tener suficiente brazo de palanca para aprovechar las propiedades pasivas del tendón del otro músculo.

Y es que la paradoja de Lombard surge de la lucha de musculaturas. En la cadera, esta lucha la ganaría la musculatura posterior, no así en la rodilla, en la que la anterior sería la vencedora. Dado que un músculo no puede decidir cuánta fuerza aplicar en un extremo o en otro, ¿cómo es esto posible?

La clave está en los denominados “brazos de momento”, un término anglosajón que hace referencia a la distancia perpendicular entre la línea de acción de una fuerza y el eje de rotación, aunando la proporción del brazo de palanca que provoca la rotación sobre el eje.

El papel de los brazos de momento durante la contracción muscular ha sido estudiado en estas circunstancias por numerosos especialistas en la materia. En 1987, el investigador James G. Andrews de la Universidad de Iowa publicó un estudio recogido en la National Library of Medicine de Estados Unidos que tenía por objetivo observar el papel de los tejidos musculares implicados en un movimiento de sentadilla para determinar el papel de los músculos biarticulares y el rol funcional de los cuádriceps y los isquiotibiales para reformular la paradoja de Lombard.

Los resultados reflejaron que los roles funcionales diferían considerablemente en función del movimiento, lo que conducían a la inevitable existencia de un comportamiento paradójico en los isquiotibiales y los cuádriceps, implicando tanto a la cadera como a la rodilla, en distintas regiones del ciclo de biela.

¿Qué aplicación tiene la paradoja de Lombard?

La existencia de la denominada paradoja de Lombard solo constata un hecho irrefutable: los tejidos musculares que conforman la anatomía humana pueden comportarse de manera contradictoria para facilitar la ejecución de determinados movimientos si se reúnen una serie de condiciones. Estos movimientos paradójicos pueden producirse en otras zonas además de la rodilla y la cadera: la columna cervical, el piriforme e incluso el psoas mayor, músculo cuadriarticular que cruza tanto las articulaciones vertebrales como la sacro-ilíaca.

Su papel también es fundamental para la rehabilitación muscular, tal y como deja de manifiesto el estudio llevado a cabo por los biomecánicos Gregor, Cavanagh y LaFortune, que en su estudio publicado en el Journal of Biomechanics titulado “Knee flexor moments during propulsion in cycling: a creative solution to Lombard’s Paradox” establecen la importancia de los cuádriceps y los isquiotibiales al momento de realizar una cadena cinética cerrada, un aspecto fundamental en la planificación de programas de rehabilitación.

Por tanto, los movimientos que forman parte de la denominada paradoja de Lombard son fundamentales para la realización de ciertas rutinas de actividad física. Las sentadillas, presentes en buena parte de ellas para mejorar la musculatura abdominal y del tren inferior, exigen de la implicación de los músculos biarticulares que desencadenan este particular movimiento, contradictorio pero necesario para la supervivencia de los homínidos desde que ocupaban entornos más hostiles de los que hoy dan forma al mundo moderno.