La principal característica de una dieta baja en grasas, es que menos del 20% del total de calorías consumidas en la dieta derivan de las grasas. A pesar de que las grasas son nutrientes esenciales para nuestro organismo, es importante tener en cuenta que un exceso de ellas también puede perjudicar nuestra salud.

Además de ello, es necesario recalcar que un gramo de grasa aporta el doble de energía que las proteínas o los carbohidratos. Por ello, un exceso en su consumo se asocia con un notable aumento de peso corporal.

A continuación, mencionaremos algunas de las ventajas de este tipo de dietas y, finalmente, daremos un ejemplo de menú para  poderla poner en práctica.